La estación está en curva. Tengan cuidado de no introducir el pie entre coche y andén. Planta 10. Se abren las puertas. Se cierran las puertas. Las primeras frases de cada día de mi vida. Y cada día me invento las fuerzas para poder escucharlas de nuevo al día siguiente, y encima, toco madera.
Agoto mi paciencia con personas que no he elegido. De vez en cuando me doy un respiro y me fumo un cigarro pensando que todos los taxis de Madrid son Skoda Ottavia, que esas botas ya no se llevan, que ese tío que pasa no está tan mal, y que ya me conformo con cualquier cosa.
Es hora de volver a casa. Me quito los zapatos y enciendo la tele. Y de repente todo el mundo tiene una vida superinteresante, se enamoran en los hospitales, toman decisiones trascendentales cada media hora, y mientras, yo pongo la lavadora.
En la cama, justo antes de dormir, siempre en el lado de la puerta, se cruzan mil pensamientos que, de tan cansinos, me dan hasta sueño. Sueño con serpientes, con viajes que nunca he hecho, con besos que nunca he dado. Y ocho horas después, la misma voz vuelve a repetir que la estación está en curva, y que no meta el pie entre coche y andén, por lo que pueda pasar.
sábado, 17 de abril de 2010
Oxígeno, nitrógeno y argón.
Publicado por Humo en 6:28
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