Que seas feliz. Aunque tu felicidad consuma la mía, yo te la regalo. Sólo te pido que de vez en cuando me recuerdes lo que me quisiste, por echarte de menos, por hincharme a llorar como sólo yo se llorar en una despedida.
Todos mis besos.
Humo.
viernes, 2 de julio de 2010
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