Regálame otro libro y otra flor.
Regálame una sonrisa de treinta y dos dientes perfectos.
Échame una mano al corazón, y calienta este músculo frío y cobarde.
Dame miradas que sólo yo entienda, riega los posos de aquel sentimiento. Y haz que sienta.
Si tiemblo, abrázame hasta que ya no pueda moverme. Y si no respiro, dame tu aliento.
No me dejes volver a tropezar, no me pidas que no tropiece otra vez.
Háblame para que pueda parar de escucharme, cuentame cómo te ha ido, lo que has aprendido, lo que has vivido. A cambio, yo me quedaré contigo a mi manera, como siempre lo he hecho, como siempre quise que fuera, que por que nunca me sobres, prefiero echarte de menos.
jueves, 22 de abril de 2010
Siete frases injustas.
Publicado por Humo en 15:38
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