La ventanilla del tren. Una señora que se duerme. Una película de Jennifer Aniston. Montes y más montes. Yo viajando en el espacio y en el tiempo. Un túnel, y mis oídos que se cierran, y luego se abren haciendo pop.
Me duermo pensando en trenes que van hacia atrás, y que me llevan a los veinte años, cuando no existía todo esto, cuándo lo mismo me daba Londres que Albacete, y una tienda de campaña era mi reino y mi caballo. Y llevaba una maleta mucho, mucho menos pesada.
La voz ridícula que anuncia las estaciones me despierta. Más señoras en el andén, diciendo adiós con la mano. Y yo digo adiós con la mano también, a los montes, a los ríos, a tus manos.
miércoles, 31 de marzo de 2010
Paisajes.
Publicado por Humo en 15:09
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1 comentarios:
Roma, sábado 21 de febrero de 1914
Al fin! Tengo tu primer telegrama, esta mañana a las nueve y media... ¡No reemplaza una carta, y además ha pasado por tantas manos (telegrama a ocho manos) que ya nada tuyo contiene, salvo unos rápidos «cariños» a través del espacio!
Perdóname la carta desconsolada que recibirás al mismo tiempo que esta. ¡Fui demasiado infeliz! Y esta noche, incapaz de dormir, con la doble inquietud de no tener noticias tuyas y saberte envuelta en preocupaciones...
Durante esta noche, en que tuve la sincera impresión de que me iba a morir, pensé que sería imposible aceptar en el futuro invitaciones para dirigir conciertos a través de Europa. Solo con pena me atrevo a escribirlo, pero tengo que confesar mi espantoso miedo de perder tu amor. Cada viaje me quita un poco de él; al final terminaré por ser para ti nada más que un extranjero que pasa y al cual no se necesita atarse ya...
En mí, produce el efecto contrario: tus más mínimos gestos, los malos como los tiernos, adquieren un valor que duplica mi angustia. No hay que esperar cambiar los actos del destino; sobre todo, no hay que invitarlo a hacer trampa...
Tu pobre Claude tan solo, que necesita de ti, pequeña mía.
Claude Debussy
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