viernes, 11 de junio de 2010

Mensaje en una botella.

Conocí el miedo hace unos diez años. Hasta ese día, que no recuerdo exactamente, había sentido como cualquier mortal, fui lo más feliz y lo más triste. Pero tenía mi ilusión. Con todo lo que sufrí por un millón de cosas que ya no me importan nada, nunca hubo una época mejor.

En algún momento pasó algo que aún hoy no sé descifrar, y que me trajo aquí, a esta ciudad, a esta casa y a esta vida, tan distinta. De repente, hay un antes y un después, un barranco, un punto de inflexión. De lo que queda entre medias casi no recuerdo nada, como quien ve su barco a la deriva y despierta en una isla, yo desperté aquí, así, ahora.

Lo cierto es que me he acostumbrado a esta isla desierta, he aprendido a pescar para sobrevivir y a hacer fuego cuando tengo frío. La he hecho mía, y ahora yo soy el dueño de esta playa.

No reconozco la persona que fui antes del naufragio, y sólo algunas veces, en momentos muy concretos, me llegan destellos de otra vida, de otro rumbo, de otra tierra a la que por mucho que me esfuerce en dar brazadas, no acabo de llegar.

Nunca expresé mejor cómo me siento, y dudo mucho que este texto sobreviva. Así que lo enrollo y lo tiro al océano dentro de una botella, para que alguien, algún día, lo recoja al otro lado del mar.

1 comentarios:

Unknown dijo...

http://www.youtube.com/watch?v=o1UhzRO-S60&feature=related

Publicar un comentario