miércoles, 2 de junio de 2010

20+1.

Veinte entradas y veinte cuentos ya. De amor y odio, de simplicidades y cosas más complicadas. Veinte poemas de amor, y más de una canción desesperada.

He tenido otro blog aparte de este, no sé el tiempo que ha pasado desde que escribí aquella última entrada hasta que empecé a escribir aquí. O sí lo sé. Pero lo que sí sé, es que hay algo común entre esas dos épocas, son aquellas en las que me falta una confidencia a las doce de la noche y una bronca a las nueve de la mañana. Y vierto mis secretos sobre este teclado que ha bebido casi lo mismo que yo.

Sé que a muy poca gente le interesa mi vida. Y de la gente a la que le interesa, sé que a la mayoría no les gustaría leer nada de esto, o simplemente les aburre. Pero nunca he pretendido nada, sólo es otra forma de darse golpes contra el mismo cristal. Este es mi cristal, este es mi blog y esta es mi vida. No sé cambiarla en este momento, no sé si quiero. No tengo voluntad, o fuerza. Y no puedes ayudarme. Seguro que hay alguien alrededor que lo necesita más, y yo estaré bien, siempre estoy bien, igual que tú.

Como dice mi madre: cada uno en su estilo.

PD. Tengo dos tipos de entradas, las que están inspiradas en una canción que siempre suena al final, y las que escribo sin música. Estas son las más difíciles de acompañar. Entonces simplemente me dejo llevar...

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