sábado, 13 de febrero de 2010

Sábado.

Origen etimológico dábado": Del hebreo: (heb. shabbâth, "[día de] reposo", "cesación"; shabbâthôn [una variante de shabbâth]; ambas palabras derivan del verbo shâbath, "cesar", "descansar", "guardar el Sábado"; Del griego: sábbaton,"Sábado".

22:30 Tengo resaca. Mi amiga Catu me ha invitado a cenar a su casa pero me duele demasiado la cabeza. No soy un buen partenair hoy. Sólo sé hablar de frustraciones. Mañana se me pasará, estoy seguro. Pero mañana será domingo, y este sábado se habrá ido.

22:39 Se va pasando la resaca a golpe de lata de cerveza. Vacío el cubo de basura y las latas se aplastan unas contra otras. Pienso en aquel capítulo de Desperate Housewifes en el que Linette pone las botellas de vino vacías del cubo de Bree alineadas frente a la puerta de su casa. Si Linette fuera mi vecina podría cubrir toda la calle Arganzuela a base de latas. Bree Van de Kamp siempre ha sido mi alter ego.

22:43 Suena Mecano y me transporta a otros tiempos. Son malos tiempos para la lírica. Siempre nos quedarán los 80. Dónde estabas entonces?

22:47 Quiero ver Salsa Rosa a tu lado. Quiero discutir contigo como si la vida de Fulanita del Barrio fuese un tema personal, tomarnos dos copas y dormir juntos sabiendo que mañana a las 7 no va a pasar nada, que abriré los ojos y sólo me encontraré con la seguridad que me dan tus manos sobre mi estómago. Pero sólo veo esta soledad que inunda cada metro cuadrado de esta casa. La Noria no es lo mismo.

22:55 Definitivamente son malos tiempos para la lírica (Lady Gaga, I hate you). Y para mí. Por mucho que moleste.

00:00 Ya es domingo. Prueba superada.

2 comentarios:

Maxiavida dijo...

En los 80 estábamos demasiado tiernos como para disfrutarlos, y ya en aquellos tiempos lloraba Germán Coppini en nuestro pueblo por la ausencia de lírica.

Descansa bien, que las borracheras de nostalgia dejan resacas muy ingratas.

Bicos

Unknown dijo...

Viena, 7 de julio de 1791

Queridísima y amadísima mujercita! Ya me perdonarás no recibir esta vez más que una sola carta mía.
La razón es: he de coger al vuelo a un tal N.N. y no dejarle escapar..
Todos los días, desde las 7 de la mañana estoy ya en su casa.

Espero, además, que hayas recibido puntualmente mi carta de ayer (...) Ahora tan sólo deseo una cosa: tener arreglados mis asuntos, para poder estar otra vez contigo.
No puedes imaginarte lo largo que se me ha hecho el tiempo, tanto tiempo lejos de ti... No puedo explicarte mi sensación: es una especie de vacío...
que me hace mucho daño, una cierta ansia que no se ve nunca satisfecha y, por tanto, nunca cesa..., que dura siempre y que incluso crece día a día.
Cuando pienso con qué alegría infantil hemos pasado el tiempo juntos en Baden... y qué tristes y aburridas horas vivo aquí...
Hasta mi trabajo deja de alegrarme, ya que me había acostumbrado a levantarme de vez en cuando para charlar un ratito contigo y esa satisfacción me resulta, por desgracia, imposible...
Si me pongo al piano y canto alguna cosa de mi ópera, tengo que pararme enseguida...; ¡mis sentimientos son demasiado fuertes! ¡Basta!...
¡Si llega una hora en que este asunto se acabe, en la hora siguiente ya no estaría aquí!

No tengo nada nuevo que escribirte (...) Adieu, queridísima mujercita. Hasta siempre, tu

Mozart

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